CONÓCETE A TI MISMO


 Lo primero que debes hacer ahora es conocerte. Aunque te mires todos los días al espejo, estoy seguro de que aún no te conoces: tan distraído andas en los quehaceres mundanos de esta vida que no te has dado el tiempo de compartir contigo mismo y de saber quién eres. Por eso, el primer paso consiste en auto conocerte, solo así sabrás dónde empezar los cambios.

Básicamente eres lo que piensas, comencemos por ahí entonces, por analizar tus pensamientos.
Te introdujeron las creencias en tu infancia y las adoptaste cuando eras muy pequeño, aún sin la capacidad de analizarlas y refutarlas a discreción, cuando éstas eran negativas y te causaban temor y desazón. Ellas representan hoy la vía de manifestación de absolutamente todas tus experiencias, desde las más insignificantes hasta las impresionantes que recordarás toda tu vida.

MANIFESTACIÓN DE CREENCIAS ADOPTADAS EN LA INFANCIA
Cada creencia nuestra es una red neuronal perfectamente estructurada.

Las neuronas van interconectando y construyendo una red, así establecen creencias en las personas (bebés o niños, el 90% de las veces). En nuestra niñez, cuando enfrentamos una nueva experiencia, se constituye y se activa una red neuronal, y a medida que aquélla se repite, la red se fortalece y extiende su ramificación gracias a las asociaciones realizadas por nuestro pensamiento. Por tanto, si nos enfrentamos a un pensamiento de antaño, no originado por una nueva experiencia, entonces la red neuronal ya establecida en la infancia simplemente se reactiva, suministrando el antiguo pensamiento.

Al activarse una red neuronal, los neurotransmisores llevan la información y pasan de neurona a neurona por la sinapsis. Este proceso promueve la producción de aminoácidos que impulsan la creación y estimulación de emociones, por eso, las personas se hacen afectas a sus pensamientos y simplemente los repiten a diario. Sin embargo, la afición no es a los pensamientos mismos, sino a las emociones, pues esa producción de aminoácidos es adictiva en cuanto impulsa a recordar, una y otra vez, el pensamiento precedente, asociado al gozo o al temor.

Por otra parte, hoy la física cuántica ya ha demostrado que a todas las emociones corresponden un nivel vibratorio determinado. Te presento esa relación emoción – vibración de la siguiente forma:


 Ahora nos resulta más fácil comprender que cada emoción tiene el poder de atraer su semejante en vibración: objetos, personas, circunstancias, oportunidades, etc., los cuales poseen similar onda vibratoria. Por eso, alguna vez escuchaste la frase: “lo que piensas, atraes”. Sin embargo, no es tu pensamiento el que atrae, sino que tal tarea proviene de la emoción inducida por el pensamiento. En resumen:

– Las creencias que adoptaste en la infancia, con las que creciste, quedaron plasmadas en redes neuronales que originan distintos pensamientos.
– Esos pensamientos promueven determinadas emociones que habitualmente son adictivas. Por eso, el pensamiento se repite una y otra vez fácilmente.
– Esas emociones poseen un nivel determinado de vibracion, el cuál atrae su semejante vibratorio, para estimular nuevamente la misma emoción.
– Y cuando el pensamiento y la emoción son recurrentes o conocidas o familiares, encontramos nuestra zona de confort.

PATRONES DE CONDUCTA

Los patrones de conducta son roles inflexibles que hemos adoptado cerca de los tres a cuatro años de edad para protegernos mientras nos relacionábamos con el mundo y para valer y ser aceptados. Son actitudes aprendidas, impulsivas y cargadas emocionalmente.

Adoptamos distintos patrones para interactuar con el mundo, para tener una identidad, después de haber perdido nuestra única y autentica identidad. Con ellos pretendemos saber quiénes éramos y tener un lineamiento de comportamiento. Expongamos algunos.

  • Hay un sin fin de patrones de conducta en relación al dinero, aquí va una parte:
  • Creo que: “El dinero lo soluciona todo”
  • Ando siempre gastando
  • Ando siempre endeudado
  • Ahorro dinero compulsivamente
  • Temo a la pobreza
  • Temo a la abundancia
  • Ahorro compulsivamente
  • Soy materialista
  • Necesito objetos costosos para sentirme bien
  • Compro regalos de manera compulsiva
  • Menosprecio la importancia del dinero
  • Manipulo mediante el dinero
  • Domino mediante el dinero
  • Me preocupo por el dinero que tengo ahora
  • Quiero ganar mucho dinero
  • Pienso que el dinero lo es todo
  • Asiento al refrán: “Cuánto dinero ganas o tienes, tanto vales”
  • Ando siempre en escasez
  • Me siento exitoso
  • Siento que el dinero me persigue
  • Creo que no puedo manejar todo lo ganado
  • Pienso que cuanto más gano, existen más gastos
  • Siento angustia general con el dinero
  • Tengo deudas inmanejables
  • Apuesto o tomo riesgos grandes
  • Siento culpa por el dinero ganado
  • Gasto impulsivamente
  • No tengo cuentas de ahorro
  • Otros dependen de mi económicamente (que no son mis hijos)
  • Vivo en estancamiento
  • Tengo malas relaciones a causa del dinero
  • Vivo en drama y constante lucha por el dinero
  • Siempre me pagan muy poco

Patrones con las relaciones

  • No tengo amigos
  • Mis relaciones duran muy poco
  • Siempre estoy en conflicto con la gente
  • Me rechazan
  • Me rechazarán cuando descubran quién soy en verdad
  • No valgo nada
  • Me detestan
  • No me valoran
  • Soy menos que los demás
  • Trato de gustar a las personas
  • Siempre me traicionan
  • Siempre me abandonan
  • Se burlan de mi
  • Tengo problemas de control en mis relaciones (siempre me controlan o tengo la tendencia de controlar)

Patrones con el cuerpo

  • Siempre estoy con alguna dolencia o enfermedad
  • Me enfermo muy fácilmente
  • Mi cuerpo es vulnerable a todo
  • Sé que me atacará una enfermedad grave
  • Vivo comprando medicamentos
  • Vivo  acudiendo a distintos especialistas
  • Siempre me accidento
  • Odio mi cuerpo
  • Siempre engordo, haga lo que haga
  • Vivo en dietas que nunca funcionan
  • Soy adicto a las cirugías plásticas
  • Siempre estoy en algún tratamiento de belleza
  • Mi cuerpo es lo más importante
  • Tengo que adelgazar como sea

Cada patrón de conducta (también llamado arquetipo) es totalmente inconsciente, aprendido y tornado en hábito. Los patrones conllevan creencias y emociones que impulsan a hacerlo realidad en la vida individual de la persona, y ésta a la vez va a formar parte de la consciencia de sí mismo y del mundo, lo que creamos en nuestro espacio cuántico.

ESTADOS DE CONCIENCIA

Cada estado de conciencia es un lente nuestro para mirar el mundo. Mediante las creencias que comporta construimos nuestra realidad.

El filósofo griego Demócrito de Abdera sentenció por primera vez: “No existe nada, excepto átomos y espacio vacío; todo lo demás es opinión”. Esos pequeños átomos sólidos, con sus pequeñas órbitas, son en realidad condensaciones momentáneas de un campo de energía. Cada átomo está compuesto casi completamente por “espacio vacío”. Sin embargo, te preguntarás, cuando quieras tomar una siesta, por qué al recostarte en tu cama no terminas en el piso, aunque el piso y tu cuerpo también  compuestos por átomos.

Esto revela la física cuántica: en el núcleo del mundo físico hay un reino completamente no físico, latente y con probabilidades de convertirse según el lente con que se lo mire. Lo llamamos “ondas de probabilidad”, “sintonía vibratoria” o “consciencia”. Y así como decimos que las cosas están realmente hechas de átomos, este campo subyacente de inteligencia es lo que realmente el Universo es.

Así pues, el estado de consciencia que tengas crea tu realidad. Por eso, muchas personas, a pesar de vivir muy cerca crean en sus vidas experiencias totalmente diferentes, pues lo único que realmente la diferencia estriba en sus estados de consciencia.

Nuestra realidad está creada por lo que pasa a través del filtro de nuestra consciencia, así la percibimos. Sin embargo, el estado de consciencia no es lo que creemos que se convierte en realidad, sino cómo nos sentimos con respecto a los que recogen nuestros sentidos, a lo que creemos que son lo que emana cuánticamente medible en energía vibrante transmitida al Universo.  Los estados de conciencia determina lo que vamos a crear como experiencia en nuestra vida.

CONCIENCIA DEL DINERO

Partiendo de todo lo expuesto, ahora nos resulta fácil comprender qué estamos creando en nuestra realidad económica. Nuestros patrones de conducta adoptados desde la infancia determinan una conciencia específica para crear y atraer dinero a nuestra vida.

A propósito, ¿ya identificaste cuál es el patrón respecto al dinero que tú aceptaste desde la infancia?, ¿cuál es tu nivel o estado de conciencia? Puedes empezar a conocerlo y comprenderlo, pues, para transformarse necesariamente debes conocerte.